Trabajo Individual | Clase 7 "Posición" | Sebastián Zorzoli
Manifiesto
del desamor:
El amor
surge de la fantasía, de las expectativas que uno tiene sobre un objeto (cosa,
individuo, acontecimiento, problemática, etc.) en base a un primer acercamiento,
y a medida que uno indaga más este amor se afianza o desvanece dependiendo si
se cumplen o no con estas expectativas.
El diseño
está vinculado al área de la creatividad y en mi caso como diseñador gráfico me
adentré a esta profesión por su relación con el dibujo, actividad la cual amo.
Si bien no me informé en el momento previo a inscribirme que involucraba ser un
diseñador gráfico o sobre algunos maestros y referentes de la profesión, la
verdad es que toda mi vida tuve una preferencia por crear e innovar más que
adquirir conocimiento sobre ciencias exactas como lo son la física o la
matemática. Desde crear con Legos o disfrutar de las historias de ficción que
me brindaron las caricaturas, el contexto que me rodeaba favoreció mi preferencia
por este campo.
Mi primer
acercamiento con el diseño gráfico fue una puerta que me abrió múltiples
caminos que no consideraba o simplemente desconocía (como lo pueden ser la
tipografía, la animación o el diseño de packaging) y gracias a eso pude pude
notar de lo inmenso que era el mundo y como este era el lienzo de los
diseñadores, era todo nuevo para mí. Pero, a medida que fui avanzando en la
carrera, empezaron a surgirme ciertas dudas como ¿En qué punto mi respuesta a
cierto problema de diseño es correcta o simplemente es chamuyo? ¿A caso existe
el buen diseño o todo es buen diseño si se sabe cómo vender endulzándolo con
palabras y conceptos? Llegué a un punto en el que vi al diseño como la rama que
más odio del arte, el arte abstracto, arte que simplemente se basa en el
impacto visual que genera al espectador y la forma que tiene el artista de
explicar o darle sentido a su obra.
Estando a prácticamente
meses de terminar la carrera y recibirme como diseñador gráfico, me encuentro
en la situación de haber perdido el encanto inicial que me brindó esta
disciplina. Pero eso no quiere decir que fue una travesía que no me haya
enriquecido. Como dije previamente, este primer enamoramiento expandió mi mundo
al llenarme de nuevas experiencias de las cuales muchas consiguieron
cautivarme. Al atravesar un problema nuestro campo de visión se va expandiendo
para hallar una solución con la que estemos conformes y el hecho de tomar una
decisión por sobre el resto no quiere decir que no se pueda volver hacia atrás
y retomar desde un punto de guardado previo. A fin de cuantas un amor nos sirve
para enriquecernos como personas y los desamores nos permiten no encasillarnos
en un único camino.
La elección de problemas por encima de otros surge en base a la valoración subjetiva que se le dé. Por más objetivo que se quiera ser uno elige teniendo en cuenta su marco valorativo y el contexto que lo formo y en el que se encuentra. Un tiene que considerar todas sus posibilidades y consecuencias, a veces en una fracción de segundo. ¿Cuál es la opción más beneficiosa? ¿Qué sería más fácil? ¿Qué puedo hacer más rápido? Son algunas de las miles de consideraciones que se hacen cuando se juzga la relevancia de un problema y sus posibles soluciones. A su vez el tiempo es un factor fundamental, aun siendo una persona responsable, es verdad que solemos tener una actitud más relajada y una eficiencia menor si consideramos que el tiempo es más que suficiente para realizar una acción. El hecho de que el tiempo sea escaso trae consigo opiniones más objetivas o que consideremos relevantes con el riesgo de que nuestro accionar conduzca a resultados no deseados, más no necesariamente malos. El claro ejemplo de esta última declaración es mi desamor por el diseño gráfico, desamor que me abrió el camino hacia mi nuevo amor por la animación.
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