Trabajo Individual | Clase 7 "Posición" | Camila Romano
El manifiesto del diseñador caprichoso.
En una sociedad en la que la figura del diseñador no es valorada como se debería, intervienen factores internos a la disciplina que no buscan resucitar de esas falacias a la verdadera imagen del que diseña.
La contundente idea de que no es necesario un diseñador cuando se tiene plataformas como canva y su manejo, se refuerza gracias a la existencia de diseñadores poco comprometidos con su labor, que no se toman en serio su rol de comunicadores.
Confunden y quitan valor al hacer del diseñador:
1- Diseñadores que copian obras ajenas o estilos que conllevan un contexto, una historia y una personalidad gráfica, las cuales son ignoradas por los mismos.
2- Diseñadores que pasan el límite fino entre recrear o copiar un estilo / obra.
3- Diseñadores robots que resuelven mecánicamente problemas diferentes que requieren soluciones un tanto más específicas.
4- Diseños caprichosos llenos de ornamentos sin justificación que engañan la mirada del público disfrazados de estilo y buen gusto.
5- El contenido fantasma en los diseños. Inexistente e irreal. Aquello que las personas, ajenas al área, creen ver pero en realidad no es más que la repetición de recursos antes vistos que imitan crear sentido.
Todo diseño vacío de sentido es inútil.
Me opongo a seguir distorsionando el uso de la palabra “diseñador” y confundir nuestro hacer con un mero toque decorativo.
Contra los diseñadores desconectados del propósito del diseño. No más auto boicot.
Basta de diseñadores robot.
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Reflexión:
Como grupo no fue una búsqueda ardua para lograr encontrar aquel problema que, como diseñadores, nos pareció enriquecedor para manifestar. Aproximadamente fueron 10 minutos el tiempo que nos tomamos para dejar fluir palabras que dispararan problemas. Como el tiempo es un factor influyente en el proceso, es importante tenerlo en cuenta en la reflexión posterior debido a que si nos hubiéramos permitido más tiempo tal vez el problema hubiera sido otro o tal vez la amplitud hubiera cambiado pero no nuestra selección. Al sentirnos cómodos y conformes con el problema avanzamos en la construcción del manifiesto.
Considero al ejercicio muy interesante porque de alguna manera logramos decir, con una fuerza determinante y decisiva, ideas que fuera del contexto del manifiesto no nos animamos a denominar con seguridad. Palabras disfrazadas de juego, generan un espacio “más seguro” para expresar ideas tal vez consonantes. Además ayuda al leer la contundencia con que son presentados los principios en ejemplos de manifiestos existentes porque uno puede dar cuenta de la fuerza y el nivel de convicción que esto genera. Por ejemplo, en el manifiesto invencionista en la parte en la que expresa “[...] contra la nefasta polilla existencialista o romántica” o también, en un párrafo previo, “[...] Basta con el arte como soporte de la diferencia. Por un arte que sirva, desde su esfera propia, para la nueva comunión que se yergue en el mundo”. Expresiones como basta, contra, no más, se utilizan con soltura y marcan la determinación con que se piensan las ideas. Por esto, al momento de pasar a la creación del manifiesto individual, me ayudó analizar las estructuras de aquellos manifiestos que me parecieron interesantes y guardarlos como guía para acomodar mis ideas.
Surgieron emergentes como la mirada desvalorizada sobre el diseño y los diseñadores, los diseñadores que copian trabajos de otros y el diseñador por canva. Finalmente, el problema escogido resultó ser una especie de mezcla de esos emergentes. En realidad, una problemática en que esas diferentes cuestiones se ponen en juego. Esta fue la problemática del diseñador sin compromiso. Pienso que la elegí porque en el aquí y ahora, en este contexto y en el hoy es una problemática que me moviliza, en la que pienso diariamente y de la que puedo hablar cada vez con más seguridad a medida que más dentro estoy del campo de acción como diseñador. También porque hoy se habla mucho del diseño, a comparación de tiempos anteriores, pero no siempre con los términos correctos, es decir, aún no se termina de comprender la importancia y el verdadero hacer del diseñador y por esto las personas tienen la distorsionada idea de que una plataforma o un programa, manejados por personas ajenas al diseño, son capaces de reemplazar a la figura del diseñador.
Es por esto que propongo que desde el interior de la disciplina no ayudemos a que esto se propague confundiendo nuestro propio hacer y compromiso. Algo a veces difícil, al tratar con personas clientes en muchas ocasiones nos es complicado llevar a cabo su pedido y a la vez aclarar cuál es nuestro cometido como diseñadores.
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