Trabajo Individual | Clase 6 "Sentido" | Gisela Messina
Considero que uno de mis problemas detonantes más característicos y explícitos es la falta de decisión que en muchas ocasiones me lleva a pensar más en el otro que en mi misma existiendo una contradicción entre lo que siento y lo que hago.
Me genera sentimientos de arrepentimiento e incomodidad conmigo misma. Hay una predisposición a cambiar las cosas y terminar haciendo justo lo contrario, aquello que no quiero por dudarlo y aquello que anhelo genuinamente. A veces puedo combatirlo, eso habla de tener conciencia sobre el problema pero no soy capaz de erradicarlo del todo. A veces el ser así me genera problemas innecesarios cuando ya de por si ese exceso de empatía (si así puedo definirlo a simple vista) supone una controversia. Definitivamente no sé porque lo llamé exceso de empatía, todavía no se bien como definirlo pero estoy segura de que no es precisamente el término específico en cuestión. Puede que tenga algo que ver con tratar de ser lo más políticamente correcto posible o pensar que al final del día uno trató de obrar de buena manera sea valorado o no por la otra persona.
Me pregunto si es el principal problema al cual me enfrento o solo lo elegí al azar. De lo que sí estoy segura es de que fue lo primero que se me vino a la mente como me pasó anteriormente al visualizar a Gaudí cuando teníamos que reflexionar sobre qué personas o cosas funcionaron como guías y referentes en nuestras vidas. Él es uno de mis mayores exponentes por lo que puedo llegar a comparar por analogía la gravedad y seriedad del asunto. No creo que lo haya elegido al azar ya que pude explayarme en detalle sobre la cuestión y hasta sentí indignación conmigo misma y un poco con el entorno que en definitiva no creo que sea más que culpa de uno hasta donde llegue el otro a afectarnos. Hablo de elegir al azar y luego comento que el problema tiene la misma seriedad que uno de mis exponentes favoritos de toda la vida universitaria, suena ilógico y contradictorio. Realmente es mi mayor problema detonante, o al menos, uno de ellos.
El lugar en el que estoy pensando sobre lo que expresan mis palabras en este preciso instante es demasiado incómodo. Me siento en una posición que no sería la adecuada subjetivamente hablando e inmersa en una especie de laberinto humano rodeada de otras personas ubicadas de forma aleatoria. Este lugar en parte se me impuso, podría ser parte de mis condicionantes y no puedo elegir otro sino que me veo obligada a afrontar mis pensamientos desde él. Realmente estaba incómoda en ese lugar.
Siento que estoy divagando en vez de concentrarme en el problema. Será porque lo hago a diario cuando sucede, huyo de él. Pienso en cuando hace instantes me encontraba dando vueltas por el aula y se me presentaban obstáculos mientras iba distraída, absorta en mis pensamientos. Yo no buscaba tener esos obstáculos en frente pero allí estaban y debía esquivarlos de alguna manera, buscar el camino o estrellarme contra ellos. Es ese instante antes de la colisión donde se generan un sinfín de pensamientos y multiplicidad de opciones que me hacen trabajar la cabeza demasiado y a fin de cuentas deber decidir igual que es lo que considero mejor bajo mi criterio o pidiendo consejos que jamás escucho y a veces me arrepiento. ¿De qué o de quién huía? ¿Por qué?.
La falta de decisión lleva a preguntarme:
1-¿Qué me impulsa a hacer lo contrario muchas veces? Yo sola me impulso, ni más ni menos. También puedo detenerme.
2-¿Cómo sería si revirtiera la situación? Creo que sería muy fácil responder esta pregunta, sólo es cuestión de dar el paso.
3-¿El otro puede percibirlo? Esto se llama sugestión.
4-¿Será que está en mi mente y no es real? Quizá aunque sea abstracto no significa que no sea real. Lo sé.
5-¿Por qué siento culpa a veces si hice lo que creía correcto? Porque no te gusta sentir que la decisión es rechazada y estás ante una falta de ética o de principios.
A la hora de caracterizar el problema se me viene a la mente:
Límite – dificultad – pensamiento – prejuicio – sobrevaloración – infravaloración – insensatez – culpa – contentar – realización – decir – hacer – personalidad – influencia – criterio – oposición – lucha – creencias – consideración – piedad – sensibilidad – flexibilidad – inflexible – rigidez – balanza – equidad – sentencia – valor – brindar – negligencia – ayudar – otro – reemplazar – superioridad – complejo – rechazar – desear – cambio – negación – espontaneidad – absurdo – diferente – situación – incertidumbre – ruido – incentivo – alcance – explotar – aislamiento – retomar – soñar – diferente – camino – acción – orgullo – oídos – ver – pesar – beneficiar – exceptuar – condicionante – sujeto – problema – subconsciente – repetición – dubitativo – seguridad – inseguridad – poder – correcto – ocultar – realidad – demasiado – exageración – punto – injusticia – estupidez – falta – sabiduría – creer – ingenuidad – confusión – inestabilidad – notar – indecisión – cordialidad – mente – cambio – replanteo – planes – improvisación – dentro – exterior – altibajos – equilibrio – conformidad – cualquier – presión – profundidad – salida.
Las máximas del problema detonante podrían ser:
1-La indecisión ante la falta de determinación ante una situación que me impide tomar una decisión de forma segura y afirmativa. Sea lo que uno espera o no, la decisión siempre se toma igual.
2-La indecisión es realmente controversial cuando adquiere el carácter de síntoma, es decir, cuando la más mínima elección se convierte en un obstáculo incapacitante. Saltar, enfrentar.
3-Bloqueos mentales y ansiedad producto de la indecisión.
4-El sentimiento de que lo que uno percibe es percibido por el otro.
5-El problema que genera la misma relevancia que tiene una u otra decisión.
6-Pérdida de confianza que lleva a cuestionar la fundamentación de nuestras decisiones. Una posible derivación de ese problema.
7-Excesiva autoexigencia. Debería haber ocupado el primer lugar, es estresante y tan real. Lo curioso es que lo vi en otros integrantes de los grupos. No es que me asombre porque a todos nos pasa. Más que curiosidad sentí alivio en parte de no ser la única trascendida por cuestiones como ésta.
8-Falta de claridad en el planteamiento de cualquier situación.
9-Aparición de una precaución excesiva, hábito de mirar el lado negativo de cualquier circunstancia.
10-Pensar sobre el posible fracaso en lugar de concentrarme en los medios para alcanzar el éxito. Ya el sólo hecho de intentarlo es tener éxito.
Al contemplar en mi mente preguntas detonantes se me vienen a la cabeza cuestiones como:
1-¿Qué me llevó a pensar de esa manera?
2-¿Qué cosas me impiden y me limitan?
3-¿En qué me benefician mis acciones?
4-¿Siempre estoy orgullosa de mi misma?
5-¿Qué cosas trato de ocultar de mí hacia mí misma y los demás?
6-¿Lo oculto para postergarlo y no resolverlo?
7-¿Hasta qué punto influye en mí el contexto en el que me encuentro y mis valoraciones sobres las cosas y las personas?
8-¿Qué sucedería si lo modificara, si tomara otro camino más seguido?
9-¿Ir en contra de lo que hago me ayuda a no ir tan en contra mía?
10-¿En el momento de accionar pierdo la conciencia en la que tanto trabajé? Osea, ¿Entro en modo pausa o stand by?
Fue realmente positivo y enriquecedor como logré exteriorizar aquello que ya tenía en mente y lo espontáneo que noté durante el ejercicio y nunca me había detenido en considerar como que el estrés podía provenir en parte de la indecisión que me lleva a dar vueltas en un sinfín de replanteos y posibles alternativas que no sólo aplico en la vida diaria sino a la hora de diseñar también.
Si tuviera que conceptualizar el problema detonante sería sobre pensar las cosas, dar vueltas a las cosas, pensar demasiado.
Me pregunto ¿Qué me condiciona a la hora de tomar decisiones? Y finalmente puedo afirmar que existe una contradicción muchas veces entre lo que digo y lo que pienso, una especie de dicotomía que me lleva a un replanteo infinito sobre determinadas circunstancias. No sólo el replanteo es infinito sino los resultados de cada una de esas acciones. Se repite la misma acción que se rechaza.
En realidad siempre trabajo en mi problema detonante, ya era consciente de él, sólo que ahora tengo la oportunidad de hacerlo emerger de donde estaba sumergido, en una profundidad para nada mensurada. A veces lo logro, otras no tanto. Me gustaría no dar vueltas sobre los asuntos y dejar de complicarme en nimiedades y hacer fácil las adversidades. Cosas simples que otra persona lo resuelve con una desenvoltura envidiable a mí me toma tiempo, más del esperado.
A veces me frustro al no conseguir el resultado esperado. Desearía ir a lo concreto al expresarme y sobre todo al pensar y que cada paso no sea una batalla en la que a veces gane y a veces pierda dependiendo del panorama, muchas veces repitiendo las escenas con diferentes opciones, con diferentes personas. Gracias al ejercicio hoy en día me siento mucho más relajada y consciente de aquello que me frustra porque si bien no lo solucioné del todo, aprendí a identificar el problema y ahora realizo el proceso heurístico de encontrar soluciones prácticas a lo que acontece de forma más espontánea sin replantearme tanto las cosas.
A la hora de sintetizar mi problema detonante, la única manera de hacerlo es mediante una especie de laberinto poco tradicional al ser lo opuesto a lo que uno generalmente espera, ya que es irregular y presenta una serie de posibles soluciones a las distintas dificultades y obstáculos que la vida nos pone en el camino. Uno es el protagonista en ese lugar y responsable no tanto de los inicios pero sí de los desenlaces. El problema se presenta y uno debe elegir que camino tomar. Muchas veces no existe solución y otras si en las cuales se da de manera espontánea y en otras resulta ser un poco más tedioso y llevar más tiempo de resolver. Por otro lado, por encima de todo se encuentran nuestros anhelos de poder saltear esos sinuosos caminos y encontrar una solución práctica a todo de manera directa y lineal, lo que al mismo tiempo es surrealista. La clave está en ser dinámico y no dejar nunca de estar en constante movimiento y hacer camino al andar. No mencioné los últimos esquemas, tanto el piramidal como el de los círculos que me permitieron poder sintetizar en los conceptos más relevantes el problema detonante a modo de causa-efecto, que tanto los prejuicios como los pensamientos y la flexibilidad conllevan a la indecisión. El hecho de ser flexible y al mismo tiempo poner en tela de juicio las cosas y las personas es una notable contradicción. El pensar con juicio nos limita y al mismo tiempo la flexibilidad de nuestros pensamientos nos lleva a ser más empáticos.
Siempre existe un cuestionamiento en donde le damos mayor relevancia a aquello que más nos afecta como la contradicción en sí misma, la consideración excesiva, la negligencia, la espontaneidad que no es nuestra aliada si caemos en la ingenuidad constante.


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