Trabajo Individual | Clase 5 "Parte B - Producción Individual" | Gisela Messina
Siempre hay un comienzo. Muchas veces los inicios nos son fáciles pero nos hacen transitar un camino no lineal o varios caminos incluso, hasta llegar a buen puerto. Una primera aproximación sobre hallar lo oculto en lo cotidiano, en lo que pasa desapercibido ante nuestros ojos pero allí está. Desarrollar, fortalecer y potenciar nuestro espíritu lúdico en el cual nosotros mismos somos el objeto de estudio, el sujeto sitiado al entender cuál es nuestro sitio sí que nadie nos lo determine. Un inicio relevante porque sin él, no hubiéramos salido de la mirada prejuiciosa sobre el problema en si como algo negativo sino al contrario, como una instancia necesaria para poder viajar y concientizarnos de que no podemos seguir del mismo modo. Preguntarnos ¿quién es yo?, ¿quién es el otro? ¿Cómo miramos y qué nos condiciona? Un interrogatorio al principio confuso y que atravesamos con pudor muchas veces de ser totalmente sincero y realista hasta lograr una verdadera aceptación de nuestra mirada que forma parte del imaginario colectivo del cual no éramos conscientes pero podíamos percibirlo. ¿Cómo saber cuál fue el inicio? Es más fácil determinar o visualizar los finales que los comienzos. El interrogatorio es infinito como nuestra curiosidad y la cantidad de información que podemos albergar. No se mira sólo con los ojos sino con la mente, con el corazón, con nuestros prejuicios, con estándares establecidos, con búsqueda de aceptación y con un principio de ser diferente al resto al mismo tiempo. Tanto buscamos ser diferentes que hasta en eso nos parecemos.
Este viaje heurístico lo comparo a viajar en transporte público, donde uno está solo y al mismo tiempo rodeado de muchas miradas ajenas. Todos van hacia lugares diferentes transitando las mismas paradas y se detienen por algún motivo. Durante el viaje uno puede procesar y reflexionar sobre lo acontecido en cada uno de esos estados de reposo donde nos cuestionamos a nosotros mismos y cuando volvemos a estar en movimiento es cuando tenemos el tiempo de poder procesar y entender cada punto sensible que nos moviliza. En esta ocasión, todavía en una parte inicial del viaje identificamos referentes que son nuestra guía, nuestro modelo a seguir y al mismo tiempo los condicionantes que nos restringen, nos limitan más allá de que los queramos seguir o no donde la clave está en la subjetividad y en el tiempo ya que las situaciones fueron cambiando a lo largo de este tramo del viaje y una categoría puede ser distinta de acuerdo a quien la observa. Descubrí que muchas situaciones antagónicas pueden convivir en una misma esfera, como lo rígido y lo dinámico y que es inevitable atravesar obstáculos pero también el descubrimiento presenta una ventaja. Muchas veces nos quejamos de los grises, al menos en mi caso siempre digo que es todo blanco o negro pero, ¿Hasta qué punto hay veracidad en eso? Todos somos grises, algunos más oscuros y otros más claros. Nuestra tan variada composición nos lleva a ser tan diversos e infinitos cualitativamente hablando como los pensamientos que transcurren por la mente. Creo que vivimos en constante descubrimiento y siempre vamos cambiando de color de acuerdo a las circunstancias.
En el tercer tramo del viaje perdí todo tipo de limitaciones y restricciones. Salté el prejuicio de que el condicionante es algo negativo y que aquellos pensamientos que nos abordan, tan reales y abstractos son hacen crear algo puro que ubicamos en tiempo y espacio. Entendí que es aquí y ahora, que el mañana no lo sé y que no puedo dar nada por sentado. Lo que sí puedo es mejorar la comunicación y el entendimiento sobre todo lo que me rodea. Representamos un modelo de la realidad tangible o imaginaria con incidencia social, un modelo que funcione como estereotipo y que es producto de la síntesis o reducción de nuestras percepciones. Se trata de un personaje inexistente que posee características inherentes a cualquier sujeto dentro del ámbito de la facultad. Consideramos características generales físicas, forma de pensar, anhelos, rechazos, forma de diseñar y de ver el mundo, de vivir con el que nos pudimos o no sentir identificados en algunas cosas y en otras no tantas. Un sujeto genérico sobre el cuál tuvimos un pensamiento crítico y que nace de nuestra relación con los demás y de nuestras experiencias. Una experiencia fundamental para darnos cuenta de aquello que negamos, que nos cuestionamos, que ocultamos y que incluso ignoramos que sea así. Nos descubrimos a nosotros mismos incluso en la mirada de los demás, siento que el grupo en general, más bien el taller en general compartía muchos puntos de vista similares actuando como un espejo de ideales.
Durante la última fase del primer bloque de inmersión aprendí a resonar. Comprendí que no existe un único camino al pensar sino que es múltiple la forma de hacerlo y que incluso se pueden generar vínculos y conexiones entre las distintas formas de pensar. Nosotros somos una caja de resonancia y debemos resonar en función del tiempo y del espacio aprendiendo del mundo a través de los sentidos y que muchas veces desconectarnos de él es una buena forma de estar más cerca de hacerlo. Esta clase fue fundamental para dar lugar a la deriva y a los emergentes al simplemente pensar por un rato sometidos a distintas situaciones, espacios, sonidos que nos permitieron traducir no solo en palabras sino también en formas y en colores aquello que atraviesa nuestra mente y lo oculto del subconsciente. No sólo pude observar y observarme sino también escucharme, retroalimentarme y profundizar sobre lo que siento y lo que entiendo sobre ningún tema en específico y sobre todo al mismo tiempo. Resonar fue una de las actividades más significativas que pude haber experimentado. Sentí que era yo y que podía serlo del todo, todos fuimos uno mismo más que nunca. Fue una verdadera exteriorización interna de la autenticidad en su máximo esplendor. Una experiencia antagónica a nuestras limitaciones y prejuicios donde pudimos sincerarnos con nosotros mismos y escucharnos. Creo que muchos de nosotros no sabíamos hasta ese día que somos música y que podemos sonar de tantas formas distintas como también podemos hacer uso de todos nuestros sentidos para poder hacerlo. Era como si estuviéramos tratando de aprender a manejar pero el automóvil éramos nosotros mismos. Gracias a esta experiencia puedo entender un poco más como funciono.
Desde la lógica y la practicidad de nuestros pensamientos podemos abstraernos y encontrar relaciones en lo evidente, en lo oculto, reinventarnos dejando a un lado nuestros prejuicios, aceptando que no partimos de la nada sino que existen referentes a partir de los cuales creamos nuevas cosas, que cada uno es diferente pero al mismo tiempo puede tener rasgos modélicos que incluso uno pone en crisis de los demás y que es importante que busquemos la forma de resonar para poder comprender nuestras formas más complejas. ¿Nuestros prejuicios los dejamos de lado temporalmente? ¿Es posible hacerlos a un lado definitivamente?.

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