Trabajo individual | Clase 3 "Modelos" | Camila Romano
En relación al rol del diseñador creado en clase, siento que hay una parte de su personalidad que rechazo fuertemente y es la manera en la que diseña. El hecho de que no tenga un pensamiento crítico acerca de lo que hace, que espere cierta aprobación de parte de sus profesores para continuar con lo que sea que estaba haciendo. Son aspectos que rechazo, no porque me parezcan que estén mal sino porque simplemente no los considero, a ninguno de los dos, caminos ideales en el proceso del estudio del diseño. Me parece que para estudiar diseño hay que meterse de lleno en la disciplina, es decir, aprovechar los años de estudio de la carrera para generar un criterio propio del mundo del diseño y todo lo que conlleva. ¿Por qué pienso eso? ¿Habrá habido algún condicionante que me llevó a pensarlo? ¿Cuándo hablo de meterse de lleno en la disciplina me refiero a solo vincular lo proyectual con la historia sobre el diseño?
Esto último no es algo obligatorio pero lograr entender el camino recorrido que lleva el diseño gráfico y conocerlo, el proceso de cambios por el que fue transitando a lo largo de los años y convirtió a la disciplina en lo que es en la actualidad. Aquellos años en los que el diseño gráfico no existía con tal nombre pero igualmente sí existían instituciones y personas que lo practicaban. Con esto no quiero decir que hay que conocer el pasado para quedarse con eso como “lo que está bien”, sino conocerlo para tener noción de cómo se resolvió y, de alguna manera, proponernos superarlo. Para explicar mejor este comentario me gustaría recuperar una parte del libro “Tomás Maldonado, Bauhaus. Editorial Anagrama.” en la que se pone como ejemplo a la escuela ULM: “[...] En cierto sentido, continúa la tradición de la Bauhaus, pero, al mismo tiempo, la supera. En la medida en que cree, como la Bauhaus, en la función social del diseño, la continúa; la supera en la medida en que, fiel a esa creencia, quiere enfrentarse a situaciones completamente distintas de las de entonces.”
A principios de la carrera suele ser más común que cueste tener un criterio propio y entender que no hay un “bueno” o “malo”, que no hay reglas estrictas sobre cómo se deben hacer las cosas, si bien existen ciertos criterios y pautas pero que no son para nada rígidas. Esto es algo que a lo largo de la carrera se va asimilando, es un proceso en el que se va nutriendo a cada uno. Me traslada a un recuerdo del CBC en el que teníamos la consigna de dibujar un autorretrato con pastel negro pero la diferencia era que en lugar de comenzar desde la hoja en blanco, y dibujar con el pastel sobre ella, debíamos pintar toda la hoja con el pastel negro y dibujar con la goma, es decir dibujar a partir de la acción de borrar. Además, el autorretrato no podía surgir de una imagen nuestra sino que teníamos que vernos en un espejo y a la vez dibujarnos. ¿Por qué decidieron llevar adelante de esta manera el ejercicio? ¿lo habrán desarrollado de otra manera distinta? Fue un ejercicio intimidante al principio pero liberador ya que nos hicieron comenzar a dibujar de una manera distinta a la que conocíamos y hasta romper con lo que creíamos “normal”, descubrir qué resultados podríamos obtener que no conocíamos. De esta manera, nos hicieron experimentar y en reiteradas ocasiones a lo largo de la carrera se intenta lo mismo, (¿Cuáles fueron esas ocasiones? ¿estaría bueno nombrarlos para explicarlo mejor?) llevarnos fuera de nuestra zona de confort para demostrarnos resultados interesantes y completamente diferentes que pueden surgir de nosotros mismos. Por otro lado, también rechazo que realice todo a último momento porque, como se pudo comprobar en el ejercicio de referentes, el tiempo es algo muy importante en el resultado de nuestros trabajos. Si bien cada uno tiene su proceso, maneras de afrontar las situaciones y/o, muchas veces, otras responsabilidades que acortan el tiempo que le puede dedicar uno al estudio y es por esto que tenerlo contemplado es muy importante para lograr dedicarle al máximo el tiempo sobrante. No sé si logro encontrar algún aspecto que admire del personaje porque no encuentro en su descripción algún rasgo “fuera del modelo de diseñador”, podría ser una manera de decirlo, que me genere sentimientos de admiración y anhelo por alcanzarlo. Siento que tal vez este rasgo podría ser alguna actitud o pensamiento que se destaque de los otros porque de esta manera podría ser algo que signifique un crecimiento. Dentro de este “modelo” de diseñador podría entrar el hecho de que anhela con irse a vivir al exterior en un futuro, que le gusta la fotografía, tomar café, que se frustra y que no le gusta que el Photoshop se cierre inesperadamente sin que se guarden los cambios, siendo estas cosas bastante comunes en un estudiante de diseño principalmente de la FADU ya que hay otros ingredientes como que le gusta el tostado árabe y que admira a Paula Scher, una diseñadora gráfica muy admirada, principalmente, en las materias sobre tipografía. Si traslado este modelo a mi persona creo que puedo encontrar varios aspectos modélicos. Uno de ellos podría ser la distancia a la que vivo de la facultad ya que es muy característico que el viaje, la combinación de transportes, agrega un condimento especial a la experiencia. Este condimento es como el de un esfuerzo extra por el tráfico y las horas que le suman a la rutina diaria. Otro también podría ser mi manera de vestir y los accesorios que elijo. En esta parte siento que hago conjeturas un poco vagas ya que son pensamientos sobre cuestiones superficiales como la vestimenta. Muchas veces al intercambiar pensamientos con estudiantes de otras carreras esta es una charla frecuente, el poder identificar la carrera del otro según la manera en que este se viste.
En cuanto a mi como diseñadora, los referentes que sigo podrían considerarse y los identifico como parte de estos rasgos modélicos porque algunos son parte de este “Kit” de diseñador que te presentan en la carrera. La mayoría forman parte de este Kit porque tuvieron un gran impacto en la gestión y comienzos del diseño gráfico y son tan icónicos que se asegura sean reconocidos, así como también algunas frases tales como “La forma sigue a la función” y “Menos es más”. En este punto, podemos continuar hablando de la tradición, que se intenta establecer como un identificador del pasado, que nombraba al comienzo de esta reflexión.
Es así que, en cierto modo, te encontrás un poco excluido si no los escuchaste nombrar o sabes sobre su conocimiento. Con esto, se me viene a la mente la primera vez que escuché hablar de la Bauhaus. Fue en el CBC también, en la clase de Proyectual 1. Puedo acordarme del sentimiento que me generó cuando comenzaron a hablar de esta gran escuela alemana de mucha importancia para las carreras de la FADU y que yo no conocía. Venía de una escuela secundaria en la que no se hablaba sobre diseño o su historia y en mi casa siempre me inculcaron mucho conocimiento pero no de ese ámbito porque mi familia también desconocía del tema. Sentí en ese momento que me faltaba algo, que tenía que investigar y saber sobre el tema porque sino no sería una estudiante completa. La verdad es que es un tema que se vuelve a nombrar muchas veces más en la carrera y es casi imposible que la termines sin saber de qué se trata, pero me di cuenta que este sentimiento se trata más sobre algo de mi personalidad ya que en la actualidad me sigue acompañando, dentro del ámbito académico, y siento la obligación de conocer sobre todo lo que se trata de diseño, lo cual es algo imposible porque siempre va a haber algo que desconocemos y no es posible tener conocimiento sobre todo.

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