Trabajo Individual | Clase 1 "Inicio" | Sebastián Zorzoli
¿Quién es YO?
Dentro de
uno mismo existen dos tipos de “yo”, uno externo, el cual puede transmitir una
imagen parcial de la identidad de uno hacia los otros, y otro interno, el cual
representa la verdadera identidad de uno. El “yo” interno puede asemejarse al
externo (sobre todo si se tiene confianza con quien se está interactuando),
pero el externo tiene la peculiaridad de que puede ser manipulado por uno mismo
para generar una reacción deseada en un contexto específico.
El “yo”
externo es superficial, puede ser identificado a partir de rasgos físicos (como
la anatomía y la vestimenta), o actitudes que se perciben mediante el estado de
ánimo o las emociones. Es el “yo” que interpretan quienes no conocen tu “yo”
interno mediante prejuicios que adquirieron de experiencias previas. A través
de esta imagen que reflejamos podemos encajar en un entorno o adaptarnos a una
situación.
Por otro
lado, el “yo” interno, como ya se mencionó, es el “yo” que interpreta, el que
se formó a lo largo de una vida y adquirió prejuicios para sobrevivir en el
mundo y anticiparse a posibles adversidades. Este no está atado a un plano físico,
pero se alimenta del mismo y se encuentra en constante desarrollo a lo largo de
la vida de uno.
A
diferencia de los animales, somos seres más conscientes de la imagen que
queremos transmitir. Podemos estar enojados pero no querer mostrarlo
físicamente, insinuarnos románticamente pero con sutileza y dejar al otro la
interpretación (las clásicas indirectas), vestirnos de una manera o de otra
dependiendo de una cuestión relacionada con la moda en vez de con la
practicidad, etc. Esto se debe a que vivimos en una sociedad la cual se
desarrolló al punto de que la supervivencia dentro de la misma está ligada a
las más mínimas interacciones sociales: saludar a un conocido por la calle, felicitar
a un familiar en la fecha de su cumpleaños, dar “me gusta” a una publicación en
internet, y todo esto es gracias a un último tipo de “yo”, el “yo” que
interpretan aquellos con los que interactuamos.
El “yo”
interpretado es la imagen que tienen otros de nosotros, y esta suele variar,
aunque sea mínimamente, debido a que los entornos en los que nos relacionamos
están regidos por diferentes normativas y habitado por diferentes personas.
Esto se ve con frecuencia cuando alguien cambia de un entorno a otro similar,
como es el caso de un estudiante que se cambia de escuela, por ejemplo, ya que
este mediante sus experiencias previas puede intuir las reacciones que tendrán
sus compañeros y profesores sobre ciertas acciones, y de esta forma podrá
manipular la imagen que tengan de el para facilitar su estancia allí, como dice
el dicho “borrón y cuenta nueva”.
Esta
imagen formada que tienen de nosotros sirve como herramienta para prever como
actuaremos en base a las acciones que realicen. El problema es que está versión
que interpretaron es justamente eso, una interpretación. Por esta razón a veces
ocurren malentendidos o reacciones que uno no pudo anticipar. Esto se debe a
que nadie puede conocer realmente a un “yo” interno que no sea el propio, ya
que la única forma de que esto suceda es viviendo las mismas experiencias en
los mismos lugares y momentos.
Sebastián Zorzoli.
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