Trabajo Individual | Clase 3 "Modelos" | Gisela Messina
A medida que en clase íbamos dándole forma a nuestro sujeto en conjunto, el porcentaje de rechazo iba en aumento. Sinceramente no siento que pueda admirar algo de él sino más bien al contrario, ya que posee rasgos modélicos que poco tienen que ver con mi persona. Se trata de Micaela, una chica de 23 años de la carrera de Diseño Gráfico que se encuentra transitando un momento de su vida en el que detenerse es un error ya que piensa en el futuro y en el que dirán cumpliendo con las expectativas de finalizar una carrera a temprana edad y tener la vida resuelta de manera independiente y como profesional. No digo que es algo en lo que uno no piense, yo también he llorado y me he frustrado miles de veces cuando las cosas no salían como lo planeaba. Me costó y me cuesta mucho entender que la Universidad no es el Colegio donde uno vivía en una especie de burbuja donde los resultados positivos eran sobreestimados. Quizá mi frustración siempre fue por una cuestión de perfeccionismo y no por no saber lo que quiero en la vida como Micaela. Desde temprana edad casi por intuición supe que quería seguir Arquitectura sin algún tipo de referente familiar como rasgo modélico personal. Considero que sigo manteniendo mi firmeza en cuanto a lo que pensé este día. Nunca me sentí identificada con Micaela pero sí me di cuenta de que es lo que en cierto punto rechazo y generalizo en los demás y antes no podía verlo. Simplemente la describíamos como si la conociéramos de toda la vida y en realidad estábamos caracterizando un sujeto genérico que vemos en el día a día en la facultad, a veces más o veces menos pero siempre presente en cada una de nuestras experiencias.
Por otra parte está pensando en dejar la carrera porque le cuesta equilibrar el tiempo entre la facultad y el trabajo pero al cuestionarse si dejar de estudiar Diseño Gráfico o no también me hace preguntarme si realmente se trata de falta de tiempo o de algún tipo de crisis existencial. Yo siempre trabajé y estudié al mismo tiempo, algunas veces fue más difícil que otras, he tocado fondo y pensado que no iba a poder pero siempre de alguna manera uno termina levantándose ya sea reflexionando acerca de lo vivido y mirando hacia atrás de forma positiva contemplando el camino transitado, donde estoy parada y hacia donde voy, tratando de recuperar mi eje, situación en la cual muchas veces mi familia y amigos fueron un pilar fundamental. Sin ir más lejos hace pocos días volví a sentir este ahogo cuando tuve que preparar otro examen. A medida que se va avanzando, la sensación de nadar contra la marea se vuelve más intensa o mejor dicho se siente como si estuviéramos en medio del Océano ya en aguas demasiado profundas y lejos de la orilla donde no te queda más que seguir avanzando pensando en todo el camino transitado y se llega a buen puerto con esfuerzo y sacrificio. Lograr se logra y la recompensa es inmensa.
Existen algunas características de Micaela que no puedo decir que admiro porque no sería el sentimiento correcto sino más bien con las cuales me siento identificada como el hecho de haber realizado cursos para nutrirme de una mayor cantidad de conocimientos y perfeccionarme y el hecho de desear vivir en el exterior en el futuro por una búsqueda de mejores posibilidades y de exploración del mundo, la típica pregunta de ¿Qué me espera allí afuera y qué me pierdo si me quedo parada en el mismo lugar?. Siempre fui una persona bastante segura dentro de mis inseguridades, a diferencia de ella tengo criterio propio y sigo las indicaciones de los profesores desde mi falta de conocimiento y solo cuestiono de forma respetuosa cuando considero que mi idea tiene fundamentos. Tampoco hago las cosas a último momento, a decir verdad soy bastante organizada, crítica y exigente conmigo misma. Nunca espero nada de los demás pero si de mí misma, siento que no puedo fallarme y cuando lo hago me frusto hasta que vuelvo a levantarme teniendo en cuenta que de todo se aprende en la vida y que lo bueno es algo positivo pero que lo malo no es algo negativo sino al contrario, es experiencia. ¿Alguna persona pudo no ser nunca influenciada por una devolución docente sin morir en el intento?.
Cada una de las cualidades que caracterizan a Micaela se pueden considerar como rasgo modélico de una persona que estudia una carrera de diseño en FADU creo yo, sin importar el nivel que este cursando ya que a la mitad de la misma e incluso hacia el final he visto muchas personas que pasan por una crisis en la cual comienzan a replantearse cosas de su vida. Al finalizar el Colegio sobre todo es más fácil generar cambios en la vida de uno pero son más efímeros, constantes en lo dinámico hasta hallar el puerto que consideran correcto hasta que comience el replanteo. Esta cuestión de tener problemas con el manejo del tiempo es algo que no pasa desapercibido para nadie y muchas veces he visto gente desordenada que si bien yo no comparto el vivir así también comprendo que en ese caos se pueden entender. El hecho de ser apolítica también es una cuestión que puedo considerar como rasgo modélico porque generalmente uno evita los conflictos en el ámbito de la facultad y se aboca exclusivamente a temas de diseño o aquellos temas informales que no puedan herir la sensibilidad de las personas. La palabra referente es algo de lo que nadie puede escapar quiera o no en este ámbito que no es frecuente en otras carreras o no lo tienen tan presente como nosotros. No menos importante, el árabe tostado si bien uno lo puede comprar en cualquier confitería o prepararlo en casa, nunca va a tener el sabor del que se adquiere en FADU. También es frecuente encontrar personas que no son de aquí y alquilan en un lugar más cercano debido a la lejanía de su hogar ya sea aquí mismo en la provincia de Buenos Aires, en el interior o en otros países. Por último es muy de diseñador vestir de manera súper informal y llevar grandes bolsos para acarrear de un lado a otro todos los materiales que utilizamos para nuestras entregas. Con respecto al nivel de la carrera noté como los tiempos son diferentes dependiendo de la carrera ya que se cursan más o menos materias dependiendo la carrera y uno no se da cuenta pero generalizan. Por ejemplo se hablaba de estar en la mitad de la carrera a los 22/23 años cuando eso más allá de estar estudiando y trabajando o solo estudiando también depende mucho de la propuesta académica en cuestión pero igualmente se generaliza como si todas fueran iguales. Si bien me pasó a la inversa en el sentido de adicionar tiempo más que quitarlo, tampoco estoy exenta en esta cuestión.
Como diseñadora me identifico con Micaela en el hecho de ponerme de mal humor cuando se me traban los programas de diseño en la compu y de seguir las correcciones de los profesores pero como mencioné anteriormente siempre con criterio propio, analizando lo que se me estaba indicando, formando un pensamiento crítico y lógico que me permitió siempre dialogar de forma constructiva. Tampoco dejo todo para el final, más bien al contrario, dejo todo para el principio estableciendo mis propios plazos para llegar a tiempo con mis entregas y exámenes.
De los rasgos modélicos que conforman a Micaela ninguno fue rechazado por mi parte porque siempre fui una persona que respeta mucho la opinión ajena, soy bastante objetiva y fiel a la frase de “No lo comparto pero te entiendo”, la oposición no es el camino para mi sino más bien el entendimiento. Nunca se sabe cuando una idea, un punto de vista diferente puede volarme la cabeza y cambiar mi perspectiva, en definitiva la verdad absoluta no existe sino que es aquello que uno convencionalmente considera como indudable y fehaciente. Quizá si yo lo hubiera elaborado de forma individual hubiera omitido el hecho de describir como está conformada su familia y como se lleva con sus familiares porque no considero que sea algo que se repita en FADU sino que se puede dar en cualquier ámbito y que no se ve a simple vista como rasgo modélico de forma superficial sino que es algo que no se repite de forma reiterada aunque existe pero solo uno lo nota al entablar una conversación más profunda con los compañeros. Elegí por el contrario (aunque fue unánime) la carrera, la distancia a la cual vive de la facultad , el tipo de vestimenta, que le guste la fotografía y el café que son muy propios de un estudiante de diseño, yo me siento identificada con ellos y el hecho de anhelar vivir en el exterior a futuro para solventar mi curiosidad. Ignoraba lo de la orientación política, no me puse a pensar en eso sinceramente ni en el hecho de escuchar música al viajar siendo que yo también lo hago y tampoco había reparado en el interés en el horóscopo, ¿Quién no se informó en esta cuestión alguna vez?
Profundizando en lo que respecta a mis relaciones y convivencia con mis compañeros FADU he vivido mil veces el hecho de que se traben y no funcionen los programas de diseño a lo largo de las clases pero, lógicamente se vive de forma más caótica cuando se trata de una entrega. El año pasado me encontraba cursando Diseño 4 y fue uno de los niveles más divertidos a pesar de estar en pandemia porque al no poder salir uno perdía noción del tiempo y convivía con el grupo en el meet y era muy frecuente que algo no funcione y nos sacaba de quicio pero no era algo que no podíamos solucionar con un poco de paciencia y dividiéndonos las tareas de forma eficiente y equitativa. Muchas noches de radio, de música, de anécdotas, realmente fue como si estuviéramos viviendo en el mismo lugar a pesar de la distancia y de la virtualidad, incluso pasaban 10 horas y allí estábamos todavía trabajando y divirtiéndonos. Sé que volver a la presencialidad es impagable pero al mismo tiempo volvimos a vivir de forma acelerada y dejamos de conocernos entre nosotros mismos. Reuniones cortas que se limitan a charlas y dividirse las tareas sin trabajar en el momento al unísono donde no solo se avanza y se progresa en conjunto sino que al ver dibujando a la otra persona en tiempo real compartiendo la pantalla era muy redituable, siempre aprendíamos algo nuevo de cada una. La virtualidad fue una nueva vía de aprendizaje y una salida a los problemas que hubieran efectivamente afectando nuestras vidas y retrasado muchas cuestiones si no hubiera existido. Hoy lo veo como algo lejano y hasta irreal, sin poder creer que hace menos de un año todavía estaba detrás de esta pantalla día a día cursando y estudiando.
Por otro lado quizá una experiencia no tan positiva pero de la cual aprendí es el hecho de que a veces uno no puede manejar el grupo que le toca y me pasó hace ya algunos años cursando Historia I, lidiar con dos personas que faltaron varias clases seguidas, tuve que afrontar sola una entrega en la que se dibujaba a todo a mano y después volvieron a la cursada con total normalidad. Yo para ese entonces ya me había cambiado a un grupo activo ya que no podía trabajar de esa manera pero quizá ese tipo de situaciones que son muy frecuentes en la FADU de no tener el tiempo o no estar comprometido con la materia como me pasó en este caso hacen que sienta un profundo rechazo de esas “crisis” que tienen un daño colateral que terminan afectando al entorno inmediato. Esta parte de la reflexión fue una especie de catarsis donde pude liberarme y escribir públicamente un par de ejemplos que nos suceden a todos en realidad y que incluso en algún momento nos contamos entre nosotros mismos en total empatía con la otra persona que vivió la misma situación. Fue divertido y liberador.
El ejercicio fue muy fructífero porque me permitió no sólo plantearme que características son muy frecuentes en la facultad sino advertir aquellas que ignoraba e incluso enterarme de cómo nos ven los propios compañeros y no sólo ellos sino fuera de la FADU también. Me hizo experimentar una serie de sentimientos como el rechazo, como el sentirme identificada con algunos de los rasgos modélicos planteados no sólo por nuestro grupo sino por el de los demás grupos en el debate colectivo también y comprender que la mirada puede ser muy prejuiciosa y que muchas veces esos prejuicios pueden ser un reflejo parcial de nosotros mismos en los demás. Siempre se ignoran cosas, lo que sí sé es que la materia me abrió la cabeza en cuestiones que ya no puedo ignorar como aquello que realmente nos motiva y nos condiciona, cosas rebuscadas y cosas simples, rasgos que rechazamos de los demás y que incluso están en nosotros mismos aunque sea lo mínimo y aun así nos juramos a nosotros mismos que eso no es así, ¿Cómo? ¿Yo? Definitivamente no, y sí, en realidad sí.
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